Érase una vez, no ha mucho tiempo, un medio de comunicación en forma de ondas hertzianas. La pueril masa social, asombrada por su novedad, optó por aceptarlo. En toda choza de la inmunda ciénaga que conforma la piel de toro, sus ignorantes inquilinos poseían uno de estos aparatos.
En un primer momento, en nuestro amado país, dicho aparato fue utilizado como instrumento de poder, manejado por las pérfidas manos de un asesino. Pese a ello, muchos idealistas alzaron el medio sobre el abismo del fascismo, sin miedo alguno a que su vida fuera segada frente a cualquier paredón. Pero, afortunadamente, el asesino agonizó y murió. Y el medio, floreció cual primavera silvática.
Años de gloria fueron los venideros para los valientes que alzaron, no su mano, sino su pluma y su micrófono, frente a los males del ruedo ibérico. Y, aquestos bravos prosiguieron su labor e hicieron posible el sueño de otros muchos: ni más ni menos que contar la verdad. Y con su humilde acción, los héroes enriquecieron el cenagal nacional y lo convirtieron en fértil campo de cultivo, en próspera cultura.
Pero todo héroe se enfrenta a una sombra. A la ciénaga transpirenaica, la umbría llegó disfrazada de libertad de medios, de renovación. Los villanos deslizaron su codicia bajo el manto de su disfraz, y, poco a poco, se apoderaron de las emisiones y las convirtieron en el más ansiado instrumento de poder, más potente que cualquier ejército que haya desfilado sobre la faz de la tierra.
Los grandes señores de la guerra, dada su violenta naturaleza, luchaban encarnizadamente por la hegemonía en un mundo de lobos. Las armas del tirano transalpino resultaron más fuertes, pero la batalla nunca llegó a cesar. No obstante, el fragor de la batalla siempre otorga oportunidades al que sabe mantenerse al margen. Con etérea fragilidad y con poca fuerza, surgieron algunos medios independientes. La música de Häendel acompañó estos instantes de su breve travesía.
Mientras tanto, los señores de la guerra, enfrascados en su titánica lucha, permanecieron algún tiempo ajenos de la maravillosa ave que volaba a su alrededor. Sin embargo, la esencia de los malvados es el mal, y se dieron cuenta de que podían infringir un mal mayor mal aún atacando al ave que luchando entre ellos. Eso hicieron: se fusionaron, y de manera apabullante, degollaron al bello y esquivo espécimen. A los pies de los titanes, los pocos que apreciaban el canto del ave, lloraron ante su agonía y gritaron de impotencia ante su muerte. Una parte de sus sueños murieron con la frágil ave, cuya alma ascendió al cielo de la razón, el único paraíso verdadero.
El pasado 28 de diciembre, CNN+ suspendió sus emisiones para dar paso a un canal de Gran Hermano 24 horas. La fusión entre Tele5 y Cuatro está dando sus frutos a una velocidad pasmosa. Y, mientras, quizá el único canal de televisión independiente que hacía periodismo objetivo se ha desvanecido cual paradisiaco espejismo.
El periodismo se muere y la ignorancia reina en las audiencias, y es lo que ellos quieren.

Buenísima entrada, me has dejado impresionada.
ResponderEliminarYo también hice un breve comentario sobre esto en mi facebook.
http://www.youtube.com/watch?v=MXlHu5OrumM&feature=player_embedded