domingo, 26 de agosto de 2012

Drácula: terror sobrenatural

filmaffinity
Nota: 8/10

Con el arrojo casi suicida que siempre le ha caracterizado, Francis Ford Coppola, autor de arriesgadísimos proyectos como El Padrino. Parte II (1974) y Apocalypse Now (1979), se puso al frente de la colosal producción de la adaptación de la inmortal obra de Bram Stoker en Drácula de Bram Stoker (1992). Tan solo dos años después de la forzada El Padrino. Parte III (1990) invirtió en este proyecto las ganancias que en su día le salvaron de la ruina; por si alguien todavía dudaba de él tras la incomprendida tercera parte de la trilogía que muchos consideraron un fiasco.

Echando mano de un casting brillante (Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reeves), Coppola logra por momentos la brillantez, reviviendo un género, el de terror y vampiros, que hoy en día aún mantiene su auge, si bien su calidad tiende a ser cuestionable. Drácula de Bram Stoker no solo revitaliza el género sino que en muchos sentidos lo reinventa, con un uso muy personal de la fotografía, un poderoso lenguaje visual y una cuidada ambientación, plagada de las sombras que ya aterrorizaban 70 años antes en el Nosferatu de Murnau. Todo ello sin olvidar el gran montaje habitual en el autor de El Padrino (1972). Los Oscars de 1992, en los que despuntó la soberbia Sin Perdón (Clint Eastwood, 1992), tuvieron a bien reconocer su valía técnica aunque la ningunearon en las principales categorías.

El director norteamericano nos remite al clásico del género de terror sobrenatural: El exorcista (William Friedkin, 1973). Algunas escenas, sobre todo con Anthony Hopkins como el doctor van Helsing -con el que llega a ser inevitable recordar al padre Merrin de Max von Sydow-, alcanzan las cotas de miedo, sobrecogedor por lo invisible, que hacen imborrable la obra maestra de Friedkin. Además, desde la base del clásico best seller, consigue reflejar con fidelidad la atmósfera de pasiones, contenidas y desbocadas, que complementan al baño de sangre, haciendo el resultado final recomendable, apto incluso para aquellos no demasiado amantes del género.

jueves, 9 de agosto de 2012

Otro viaje espiritual con Wes Anderson

filmaffinity

Nota: 8/10

Viaje a Darjeeling (“The Darjeeling Limited”, 2007) conserva el aroma inconfundible del mejor cine de Wes Anderson y explota al máximo las cualidades que lo hacen único. Los hermanos Whitman, interpretados por unos más que solventes Adrien Brody, Owen Wilson y Jason Schwartzman, protagonizan una frenética odisea en un tren de la India.

En la parte más superficial del guión, el director americano (que firma el libreto junto a Roman Coppola y Jason Schwartzman) limita las excentricidades que caracterizan a sus obras y las mantiene en un nivel saludable y soportable. Así, la rareza se convierte en una virtud y no en el pesado lastre de The life aquatic (“The life aquatic with Steve Zissou”, 2004), tanto que ni siquiera el carisma de Bill Murray y Angelica Houston, también presentes en esta Viaje a Darjeeling, pudieron solventarlo. La originalidad empapa también otros ámbitos como la característica narrativa posmoderna.

Bajo la superficie, Wes Anderson teje una fábula moral a la altura de sus mejores títulos Academia Rushmore (“Rushmore”, 1998), Los Tenenbaums, Una familia de genios (“The Royal Tenenbaums”, 2001) y Fantástico Sr. Fox (“Fantastic Mr. Fox”, 2009). De hecho, las aventuras de los hermanos Whitman en muchos sentidos reflejan una estructura muy similar a la de las obras anteriores de Wes Anderson, en los que la una familia en crisis se sobrepone a sus problemas mediante un viaje espiritual, bien físico, bien metafórico. Resulta admirable su escala de valores que sitúa la familia en la cúspide pero sin idealizarla, lejos de clichés. Marca de la casa, Wes Anderson.