Hoy, jueves 20 de enero, algo después de las 5 de la tarde, el co-presentador de "Sé lo que hicisteis”, Ángel Martín, ha abandonado definitivamente el programa. Al final del mismo, el humorista confirmó su marcha y disipó así las dudas de muchos escépticos que afirmaban que todo era una broma, como tantas otras a lo largo de la historia del programa por excelencia de la sobremesa en los últimos tiempos.
Ángel se despidió del programa que le llevó a la fama y el reconocimiento nacionales en solitario, frente a la cámara. No tuvo una despedida a lo grande, con todos sus compañeros arropándole, como suelen hacer los presentadores cuando se marchan. Él solo, sin humor, pero sí con ironía, proclamó que no se trataba del final del programa talismán de La Sexta. Fue el adiós de una persona sencilla y sincera, que hizo las cosas como creyó oportuno y que incidió en los prejuicios y las injusticias que gobernaban la televisión. Sin ser periodista, su humor satírico supuso un toque de atención a todos los que hacían televisión. Hasta hace unos momentos, Ángel fue el azote de los programas del corazón y de los que se hacen pasar por periodistas (con o sin título) que en ellos aparecen. “Sé lo que hicisteis” se queda con un vacío enorme, quizá insalvable, sin su mejor colaborador.
Reconozco que yo, aunque nunca pensé que se tratara de una burda estrategia, me resistía a creerlo. Soy uno más de los acérrimos seguidores del programa, y cuando hace unos momentos he comprobado que todo era verdad, he sentido una enorme tristeza. Este programa lleva acompañándome durante todas las tardes desde hace ya muchos años. Recuerdo el momento en que empecé a verlo, que no fue hasta que instalé la TDT, allá por el año 2007. Yo no sabía nada de La Sexta, ni del programa, ni casi de la televisión en general. De hecho, creo que no sabía nada de nada. Era una persona muy distinta; más infantil, menos formada y con otras ideas. ¡Si hasta estaba decidido por estudiar derecho y ser político! Me gusta pensar que este programa tiene parte de culpa en todo lo que he cambiado en estos últimos 4 ó 5 años. Su labor, que sin ser periodismo es casi una labor social, me inspiró profundamente. Me abrió los ojos con respecto al mundo de la televisión y me inculcó una visión crítica que hoy en día que podido cultivar más profundamente. He crecido como persona a la par que este programa, y la marcha de Ángel, el hombre que representa a la perfección los valores del programa, me dejado desolado.
La televisión en España es un constante aburrimiento. Combina programas de ínfima calidad que rebosan sensacionalismo y programas de ficción que falsean las relaciones personales hasta convertirlas en un circo de depravación e ignorancia. Y en esos momentos de pésima calidad televisiva con total impunidad, llegó un nuevo canal. Los torpes primeros pasos de La Sexta, que llegó a emitir gracias a una concesión a la productora Mediapro a finales de 2005, se enderezaron con la llegada de SLQH. Rápidamente, la parrilla del canal se consolidó en torno a tres programas de humor: el propio SLQH, “El Intermedio” y “Buenafuente”. Con la elección de sus buques insignia, la cadena fijó su rumbo en el humor y el entretenimiento de calidad, y estructuró su parrilla de acuerdo con esta máxima. Esto supuso un soplo de aire fresco para toda la televisión de nuestro país.
Toda esta palabrería que estoy soltando ahora no es en vano. Pensemos, por ejemplo, en “Aquí hay tomate”. Propongo públicamente a SLQH al Premio Nobel de la Paz sólo por derribar esa aberración televisiva. Y es que, ¿cómo podía existir un programa que arrasaba en las audiencias difundiendo absurdos rumores sobre la vida de los famosos, o realizando vídeos manipulados y repugnantemente morbosos sobre el paquete de un famoso cualquiera o sobre las bragas de las fans de Casillas? El propio Jorge Javier Vázquez respondió a las críticas del programa. Claro está, “mermelada” lo hizo a su manera, acusando sin fundamento a sus rivales de que tomaban drogas y que la propia cadena se las suministraba. Y “el tomate” fue sólo uno de los objetos de las críticas de este programa. Las críticas de Ángel a los ridículos reportajes de Paqui Peña en “Está pasando” son ya parte de la historia de la televisión moderna, al igual que al peculiar inglés de Carmen Hornillos en “Corazón de milenio” o a las burradas de Cristina Tárrega en su programa nocturno de Telemadrid “Territorio comanche”.
Tantas críticas no tardaron en hacer aparecer detractores del programa, asegurando que la calidad de un programa que se construía a base de fragmentos de telebasura no podía ser buena. Nada más lejos de la realidad, porque precisamente el mérito de SLQH es poner en evidencia la falta de escrúpulos de las demás cadenas, y hacerlo siempre con ironía y con humor. Y para esto no había nadie como Ángel, que ahora dice que se retira porque su trabajo le aburre. Y no me extraña, porque la telebasura del tomate pasó a convertirse en “neorrealismo televisivo”, y todo siguió igual, incluso con el mismo presentador. Las críticas quedaron ahí para aquellos que las quisimos escuchar, pero nada cambió.
De todas formas, no voy a ser tan lisonjero como paro no admitir que la calidad del programa había descendido notablemente en los dos últimos años. Resulta que un programa de zapping como SLQH acabó quedándose sin vídeos que comentar. Y, ¿por qué sucedió esto? ¿Acaso los espacios de telebasura se reformaron? Nada más lejos: parece que la Justicia también está de lado de los inmorales de la cadena de Fuencarral, o al menos de su dinero. El día que les prohibieron emitir imágenes de “Telecirco”, el programa quedó tocado; el día que la denuncia vino por parte de Antena 3, hundido. Canal 7 llegó a demandar al programa por decir que ponían porno. ¡Pero si hasta una cadena pública como Telemadrid les vetó sus imágenes! No veo nada descabellado considerar a SLQH y a Ángel Martín víctimas de la injusticia del mundo de la televisión.
En fin… haré como Ángel y evitaré las despedidas lacrimógenas. Espero que le vaya bien con su huerto y que SLQH consiga renovarse y sobrevivir a este duro palo. Pero, mal que me pese, nada volverá a ser lo mismo sin el enano analista de medios. Ángel y Patricia fueron los dos pilares que asumieron el peso del programa, y eran los únicos que no podían irse. Ahora Ángel se va. Espero equivocarme.
Aun así nunca olvidaré las tardes que he pasado tumbado en el sofá viendo el programa. Es un tiempo que puedo decir que no he malgastado.


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