Te despiertas, un día cualquiera, y atrapas a duras penas el instante más bello del día: todo por delante y nada que lamentar. Mullida suavidad que te infunde optimismo y calor no artificial. Pero el tiempo pasa y te esclaviza bajo el peor de los yugos. Deslumbrantes propósitos y brillantes expectativas te son robados del bolsillo por un discreto ladrón, y cuando te das cuenta ya ha escapado y a la policía no le interesa tu pérdida. La esfera desdibuja su fulgor a través de la turbia perpendicular y, trasnochador amigo, llega la inevitable cita con el lecho. Aquél mismo del que, acogedor, hace algunos momentos no te querías despegar ahora es un malvado villano. Te invita, atosigándote con plomiza pesadez, a que te unas a él y luego se mofa se ti. Porque, otra vez, perdiste tu tiempo lejos de él. Y mañana lo perderás otra vez.
Lo consultare con la almohada x).
ResponderEliminarAdoro mi cama y adoro mi almohada,en otra vida fui liron o marmota, seguro :p.
Ya he vuelto de extremadura jejeje.
un beso señor ocupado ^^