lunes, 7 de marzo de 2011

El rollo ese del Karma

Tengo que reconocer que las series americanas siempre me han encantado. No sé muy bien por qué será; si por el desapego inconsciente -o no tan inconsciente- que a veces siento hacia mi propio país o porque en verdad son las mejores. A falta de un discernimiento completo que requeriría bucear a conciencia entre el desorden de mis ideas y mis experiencias, prefiero pensar que, en efecto, la calidad de los productos televisivos provenientes de EEUU es superior.
Son muchas las series americanas que me tienen cautivado; más concretamente las comedias. Algunas por el simple hecho de que son entretenidas y la mayoría porque, además de ello, me parecen de gran calidad. Pues bien, de todas estas series, ya de por sí buenas, mi favorita es, sin lugar a dudas, "Me llamo Earl". La serie no sólo derrocha personajes y situaciones hilarantes, sino que además te invita a reflexionar. Podría pasarme líneas y líneas describiendo las innumerables virtudes de esta serie, pero creo que el espacio y el tiempo serían mejor utilizados con otro fin.


La serie comenzó a emitirse en el año 2005 en la cadena FOX. A lo largo de sus cuatro temporadas tuvo cierto éxito, aunque nada desmesurado. Pero, al acabar la cuarta temporada allá por mayo de 2009, FOX decidió cancelar la serie por su reducida audiencia y su elevado coste. Cuando se presentó la oportunidad de venderla a otro canal (TBS), los productores de la serie se negaron rotundamente a rebajar el presupuesto. Y, ¡aquí acaba la andadura de nuestra serie! Sin un final, dado que la cancelación no fue previamente anunciada.
Y en momentos como este maldigo al mundo, al sistema, a EEUU y a todo lo que se me pase por la mente. Cuesta pensar que la cadena FOX, la misma que renueva una temporada tras otra a "Los Simpsons", una serie que ya está muerta y que además es nociva para sus antiguos espectadores, cancele la mejor comedia del mercado. En realidad, más que costar  pensarlo lo que pasa es que jode mucho. Jode darse cuenta de que sólo importa una cosa en este mundo.
Pero, en fin... ¿qué le vamos a hacer? Yo seguiré viendo los programas que considere de calidad y dejaré de lado la bazofia televisiva suministrada al pormayor, ya sea en forma de series de -y para- adolescentes depravados, de realities o de programas del corazón... infartado. 
Por mi parte, echaré de menos las conversaciones de Earl y Randy antes de dormirse: pura filosofía.

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