Esto es como las clases de estadística. Sr. Profesor: no me pregunte. Sabe que no lo entiendo y que no quiero preguntar. Que me estoy peleando conmigo mismo por no ponerme a gritar y salir corriendo. O algo peor. En fin: la historia de mi vida.
Qué voy a decir. Nada. Ya lo sabéis de sobra. Escribir es algo que ha de hacerse con entusiasmo. Y eso es lo que me falta. No tengo ganas de escribir sobre nada. No agradeceré a "Sé lo que hicisteis" sus 1000 programas –sin Ángel, por cierto–, por mucho que me encantara o me encante el programa. No haré una entrada sobre la apabullante contundencia visual del último tramo de "Cisne negro" y sobre lo gilipollas que me parece Carlos Boyero por tacharlo de efectismo. No escribiré sobre las ganas que tengo de ver al mejor tenista de todos los tiempos en vivo y convencerme de que habría que taparle la boca a más de uno que hace de Nostradamus. Tampoco diré nada sobre la gratitud que siento hacia cierta personilla por alegrarme las tardes con sus lloros, sus juegos, sus risas... y enfadarme también por lo mismo. Nada. Mi futuro tendrá que esperarme.
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